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07 abril 2016 0 Comentarios

Artrosis, la epidemia que avanza en silencio

La artrosis se origina por el desgaste del cartílago que protege y recubre los extremos de los huesos y que además favorecen el movimiento de la articulación. Puede afectar a cualquier de éstas aunque es más común en manos, cadera, columna vertebral y rodillas. Su naturaleza se centra en desgastar el cartílago articular de forma progresiva, es decir, una erosión en la superficie de las articulaciones de tal forma que rozan entre sí con el movimiento produciendo dolor. Se trata de la enfermedad reumática más común del planeta, especialmente entre personas de edad avanzada. Actualmente no existe un tratamiento que pueda acabar con ella por completo, pero sí medias terapéuticas que pueden paliar con eficacia sus efectos.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), aproximadamente un 28% de la población del planeta que supera los 60 años presenta cuadros de artrosis sintomática. Y dentro de éste porcentaje, el 80% de las personas que la padecen tienen limitaciones en sus movimientos.

Según los últimos datos de la Sociedad Española de Reumatología, la artrosis afecta a cerca de 7 millones de personas en nuestro país. Y si a este número le sumamos las familias que viven de forma indirecta la enfermedad, conviviendo con las personas que la padecen, esta cifra se multiplica exponencialmente. Es más, estamos seguros que si hacen un poco de memoria, tienen a algún conocido, amigo o familiar que la esté padeciendo…

Siguiendo con los datos que conciernen a nuestro país tenemos que destacar que tres cuartas partes de los afectados son mujeres. Hoy en día la artrosis es responsable de más del 30% de las incapacidades laborales. Además los expertos señalan que en 2020, gracias al aumento de la esperanza de vida, se convertirá en la cuarta causa de discapacidad total en España.

La posibilidad de padecer artrosis aumenta cuando se va sumando años. Además, como hemos señalado, es más común que afecte a las mujeres y a personas genéticamente predispuestas. La época del año en la que sus síntomas se disparan se corresponde con los meses de otoño e invierno, siendo el frio su gran aliado.

La artrosis, aún en nuestros días, sigue siendo una enfermedad crónica. También es cierto que actualmente se ha conseguido reducir casi a la mínima expresión la invalidez que llevaba implícita en épocas pretéritas. Hoy, con los cuidados y consejos médicos adecuados, evitar su sintomatología y progresión es toda una realidad.

Estas medidas engloban tanto tratamientos fisioterapéuticos y de rehabilitación, como fármacos y, como última instancia, intervenciones quirúrgicas. Gracias a este paquete de medidas y su combinación, los pacientes pueden sentir un gran alivio de los síntomas, llegando incluso a llevar una vida prácticamente normal. Pero para ello, como pasa en gran número de patologías, es importantísimo tener un diagnóstico precoz, así como cumplir todas las indicaciones y recomendaciones de tratamiento indicados por un equipo médico cualificado.

No hay dos pacientes iguales de artrosis y su tratamiento dependerá de la combinación de una serie de medidas. Vamos a hablar de algunas de ellas y a poner ejemplos de conductas y hábitos que pueden ralentizar su evolución…

Es importante mantener un peso corporal adecuado a la constitución y altura. La obesidad es uno de los factores que causa la enfermedad y que su progresión se dispare rápidamente. El sobrepeso debe ser el principal enemigo para no sobrecargar la presión en nuestro sistema locomotor y en sus articulaciones. Tampoco son necesarias dietas espartanas y agresivas. Es más, no hay alimentos prohibidos… Una alimentación baja en calorías será suficiente. Consulte con su médico, que podrá orientarle fácilmente en este aspecto.

Es importante corregir y vigilar hábitos posturales. Si su sofá está excesivamente hundido es hora jubilarlo y comprar una nuevo. Las sillas en las que se siente deben ser de respaldo recto y rígido, donde caderas y rodillas mantengan una posición y ángulos naturales. Los pies siempre deberán estar en contacto con el suelo y por último, duerma en una cama plana y firme.

Llevar una vida saludable y hacer deporte deben convertirse en un hábito. El ejercicio físico protege la articulación, hace que los músculos a su alrededor estén tonificados y soporten con más facilidad la presión y el peso corporal. Una persona con artrosis sedentaria se convierte con el tiempo en una persona absolutamente dependiente.
Tampoco es necesario realizar un ejercicio físico de alta intensidad y ritmo. Bastaría con caminar periódicamente, montar en bicicleta o practicar natación.

Hay ejercicios específicos para cada articulación una vez afectada por la enfermedad. Lo más inteligente es solicitar una tabla de éstos a su médico o reumatólogo. Ojo porque la artrosis es una enfermedad con periodos intermitentes de dolor por lo que a veces serán necesarias fases de reposo relativo.

Como normal general el calor es más beneficioso para la artrosis. En episodios de dolor debe aplicarse de forma casera con diferentes aparatos y soluciones sobre la articulación dolorida. Suele aliviar y relajar la musculatura próxima al punto de fricción.
En cambio, hay ocasiones en las que la articulación con artrosis sufre brotes de gran inflamación. En estos casos si se debe aplicar frio local mediante bolsas de hielo o baños.

Procure no andar por terrenos muy irregulares y no estar de pie durante horas sin descansar para evitar las sobrecargas en las articulaciones. Tampoco es beneficioso cargar pesos excesivos. Un carrito a la hora de hacer la compra se convierte en una buena idea. Si la rodilla y la cadera son presas de la artrosis, va siendo hora de utilizar un bastón o cualquier otra ayuda para caminar.
Evite también calzado con tacón excesivo, es más adecuado llevar zapato plano. Si se padece artrosis lumbar, de caderas o rodillas, la solución de calzado debe ser un zapato con suela gruesa que absorba la fuerza de la pisada contra el suelo (plantillas, taloneras de silicona…).

Analgésicos, antinflamatorios, cremas, infiltraciones locales y gran multitud de fármacos pueden evitar la progresión de la artrosis. Esto no quiere decir que haya carta blanca para la clásica automedicación española. De eso nada. Cualquier tratamiento deberá llevar la rúbrica y supervisión de su médico.

Existen multitud de balnearios que aplican tratamientos con aguas mineromedicinales, habitualmente termales, para el tratamiento de la artrosis. Son muy beneficiosos para la musculatura con contracturas.

En cualquier caso será de vital importancia mantener una actitud positiva ante la vida. La artrosis bien atajada y controlada no presenta grandes limitaciones para la vida personal y familiar.

Pero desafortunadamente hay casos en los que se llega muy tarde al diagnóstico y las medidas anteriores pueden llegar a fracasar. Si la artrosis está en una fase muy avanzada, la intervención quirúrgica puede ser la solución adecuada.
Las hay encaminadas a corregir lesiones y deformidades articulares, o bien sustituir articulaciones dañadas por prótesis. Estas operaciones mejoran y alivian la sensación de dolor y conservan en todo momento la movilidad articular. Si es este su caso, no dude en ponerse en contacto con el equipo especialista de Clínica Ochoa, que le asesorará de forma cercana y profesional con la mejor solución y tratamiento para su afección.

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