El corte de digestión: mitos y realidades

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06 julio 2018 0 Comentarios

El corte de digestión: mitos y realidades

¿Cuánto tiempo hay que esperar después de comer para poder meterse en la piscina o en la playa?, ¿qué riesgos corremos si nos metemos en el agua recién acabados de comer? Son algunas de las preguntas que cada año nos hacemos los ciudadanos cuando llega el verano y que nos despiertan dudas, ya que incluso los especialistas discrepan sobre la realidad de la cuestión.

Para empezar a hablar sobre el asunto, deberemos aclarar que el corte de digestión realmente es solo un cambio de temperatura y no tiene que ver tanto con la comida, como se suele pensar. Su nombre científico es hidrocución y, como decimos, es la consecuencia de un cambio brusco de temperatura de nuestro cuerpo al contacto con el agua fría.

Y es precisamente este cambio térmico brusco el que puede producir una reacción cardiovascular con una disminución de la frecuencia cardiaca que puede hacer que la persona que la padece sienta náuseas, a veces vómitos, se maree e incluso pierda el conocimiento, de ahí el riesgo. Si bien fuera del agua, este cuadro no tendría mayor importancia, el riesgo de ahogamiento es real si nos sobreviene en la playa o piscina.

La cosa se complica en días muy calurosos, en el que la temperatura de nuestro cuerpo es mayor y también si hemos acabado de comer (con una mayor concentración de riego sanguíneo en la zona del aparato digestivo)  y el agua está muy fría.

Una larga exposición al sol o después de hacer ejercicio físico  también son situaciones en las que hay que evitar entrar de forma brusca en el agua, ya que el cuerpo pasa de temperaturas superiores a los más de 37 grados a los 20 en cuestión de segundos.

Pero volviendo al proceso de digestión, recordamos que este puede llegar a durar hasta cuatro horas, por lo que a pesar de meterte en el agua sigue su curso. Es cierto que si las comidas son más copiosas, el proceso de digestión puede ser aún más largo.

Recomendaciones:

  • Antes de entrar en el agua, mojarse poco a poco, sobre todo la cabeza
  • Entrar en el agua despacio.
  • Nunca hay que tirarse de golpe al agua.
  • En los menores es conveniente esperar de 1,5 a 2 horas
  • Los menores no deben permanecer directamente al sol durante mucho tiempo, siempre protegidos por gorros y sobre todo durante y después de las comidas.

Si a pesar de todas las recomendaciones sobrevinieran síntomas como  mareo, visión borrosa o náuseas, hay que salir inmediatamente del agua y mantenerse en reposo digestivo durante unas horas. En caso de que fueran persistentes y no desaparecieran estos síntomas es recomendable acudir a un centro sanitario o, en caso extremo, avisar a los servicios de emergencias.

 

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