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28 enero 2019 0 Comentarios

Las 10 causas de muerte más frecuentes en España y su detección precoz

Según el Instituto Nacional de Estadística, en el año 2017 hubo un total de 424.523 defunciones en España contando a ambos sexos. El estudio dice que las 10 causas de muerte más frecuentes en nuestro país son por este orden: Enfermedades isquémicas del corazón, enfermedades cerebrovasculares, cáncer de bronquios y pulmón, demencia, insuficiencia cardiaca, enfermedades crónicas de las vías respiratorias inferiores (ECVRI), Alzheimer, hipertensión, cáncer de colon y diabetes mellitus. Alrededor de un 80% de estas patologías podrían evitarse llevando una vida sana y modificando los hábitos nocivos para la salud.

 

Enfermedades isquémicas del corazón (32.325 muertes)

La cardiopatía isquémica o enfermedad coronaria se produce cuando las arterias que llevan la sangre al músculo del corazón se obstruyen, de forma parcial o completamente, por lo que el flujo sanguíneo deja de llegar a las diferentes zonas del órgano clave del sistema circulatorio. A nivel europeo es la causante de cuatro millones de fallecimientos al año, esto es un 47% de todos los decesos.

Es una enfermedad muy frecuente que afecta a los países desarrollados y a los que están en vías de desarrollo y su prevalencia aumenta con la edad, siendo superior su incidencia entre los varones.

La buena noticia es que los expertos coinciden en que las enfermedades cardiovasculares pueden ser prevenibles de forma integral.

Prevención: Seguir hábitos de vida saludables, ya que el 75% de los casos están relacionados con el tabaquismo, el sedentarismo, la hipertensión, la diabetes y la obesidad. Detección precoz: Avances como la ecografía 3D están ayudando mucho ya que permite cuantificar el volumen tridimensional de la placa de colesterol adherida y a partir de ahí iniciar una nueva forma de predecir futuras enfermedades cardiovasculares.

 

Enfermedades cerebrovasculares (26.937 muertes)

El accidente cerebrovascular sucede cuando el flujo sanguíneo que va hacia una parte del cerebro se detiene. En algunas ocasiones se le denomina “ataque cerebral” si la corriente sanguínea se detiene por pocos segundos y el cerebro no recibe los nutrientes y el oxígeno que necesita. Existen dos causas: el isquémico y el hemorrágico.

El primero ocurre cuando un vaso sanguíneo resulta bloqueado por un coágulo (si es por culpa de una arteria muy estrecha se denomina accidente cerebrovascular trombótico, y si el coágulo se desprende de otro lugar de los vasos o del cuerpo y llega al cerebro se denomina embolia). También pueden ser provocados por una sustancia pegajosa llamada placa que puede obstruir las arterias.

El segundo ocurre al debilitarse y posteriormente romperse un vaso sanguíneo del cerebro. Esto provoca que la sangre se escape hacia el cerebro.

El riesgo de sufrir un ACV aumenta con la edad, si es hombre, si uno de sus padres tuvo uno y si es afroamericano. También tiene mayor probabilidad con algunas enfermedades como el cáncer, la enfermedad renal crónica y otras autoinmunitarias. Durante y en las semanas posteriores al embarazo, así como, si tiene zonas débiles en una pared arterial o venas anormales.

Prevención: Como en las enfermedades isquémicas se recomienda para su prevención no fumar, controlar la presión arterial, hacer ejercicio mínimo 30 minutos diarios, seguir una dieta sana que le permita mantener un peso adecuado y evitar el alcohol y otras drogas como la cocaína.

Detección precoz: Reconocer los síntomas es fundamental para intervenir a tiempo. Son siempre repentinos y van desde el adormecimiento en el rostro, brazo o pierna a la confusión, dificultad en el habla, o el oscurecimiento de la vista o visión doble. Inconvenientes para caminar, mareo, vértigo, pérdida de equilibro o dolor de cabeza.

 

Cáncer de bronquios y pulmón (22.089 muertes)

El cáncer de pulmón se considera el tumor maligno que más muertes causa en el mundo ya que su detección en etapas tempranas resulta difícil y en el 90% de los casos se diagnostica en estadios avanzados. La buena noticia es que, sin embargo, es uno de los cánceres donde nuestra conducta juega un papel más importante. Su nacimiento está vinculado de forma directa al consumo de tabaco y, por lo tanto, alejarse de los cigarrillos es la mejor prevención posible.

Fumar aumenta 30 veces las posibilidades de desarrollar cáncer pulmonar y son los adictos al cigarrillo los que se reparten el 90% de los casos de esta enfermedad.

En España se diagnostican unos 20.000 casos al año y se da más entre varones con una relación de 9 a 1. La mayor parte de los casos se diagnostican a partir de los 65 años, pero también se detectan a partir de los 40 entre fumadores tempranos.

Un dato alarmante se da entre las mujeres ya que en los últimos 20 años y debido al tabaquismo la mortalidad femenina se ha multiplicado por 8.

Prevención: Apartarse del tabaco es lo principal. En especial los cigarrillos de marihuana contienen más alquitrán que los de tabaco. Evitar la exposición a ciertos carcinógenos como el amianto, el uranio, el arsénico, los polvos de talco de calidad industrial y ciertos derivados del petróleo.

Las personas que hayan sufrido tuberculosis o algunos tipos de neumonía pueden estar en mayor riesgo de desarrollar adenocarcinoma debido a las cicatrices que estas enfermedades hayan provocado en el pulmón. Está demostrado que la contaminación atmosférica es otro desencadenante de este tipo de cáncer, así como un desequilibrio en la cantidad de Vitamina A que posea el organismo.

Detección precoz: Los síntomas más frecuentes suelen ser: cansancio, pérdida de apetito, tos seca o flemas, tos con sangre, dificultad al respirar y dolor. Algunos pacientes no presentan síntomas y se suele detectar mediante una radiografía en los pulmones realizada para otra cuestión. Sólo el 15% de los casos se detectan en sus etapas iniciales.

 

Demencia (21.001 muertes)

Se puede definir como demencia a la pérdida de alguna función cerebral que se traduce en un deterioro cognitivo. Afecta especialmente a la memoria, la lógica del pensamiento, el comportamiento y el lenguaje. No es en sí misma una enfermedad, se trata de una serie de síntomas originados por otras enfermedades, siendo el Alzheimer o los accidentes cerebrovasculares sus causas más frecuentes. Afecta preferentemente a las personas mayores aunque también se da entre gente joven.

Prevención: No se conocen medidas preventivas, excepto en los casos en los que quepa prevenir los trastornos que la originan. Cuando las demencias son a causa de pequeños ictus u otro tipo de patologías cardiovasculares, podrán evitarse llevando una vida saludable. La hipertensión arterial y la diabetes tipo 2 son dos factores de riesgo importantes y controlarlas reducen considerablemente el riesgo de ictus y, por tanto, de que aparezca la demencia.

Detección precoz: Hace dos meses el Hospital Reina Sofía, el IMIBIC (Instituto Maimónides de Investigación Biomédica) y la Fundación Cajasur presentaron un test ‘on line’ para la detección precoz de las demencias con el que se analiza la conducta de personas a partir de los 50 años. Es fundamental la ayuda de los familiares y el entorno del paciente a la hora de reconocer los síntomas iniciales como la pérdida de memoria o el hecho de que se vuelvan repetitivos. Otro es el trastorno en el lenguaje y el cambio en sus conductas diarias. El diagnóstico precoz es vital ya que permite el uso de las terapias farmacológicas desde el inicio.

 

Insuficiencia cardíaca (19.165 muertes)

La insuficiencia cardíaca es una afección en la cual el corazón ya no puede bombear sangre rica en oxígeno al resto del cuerpo de manera eficiente. Esto provoca que se presenten síntomas en todo el cuerpo. La probabilidad de sufrirla aumenta con la edad y puede ser crónica (si es gradual y se intensifica con los años. Es la más frecuente), o aguda (aparece de forma repentina y sus síntomas son graves desde el principio).

Puede estar causada por un infarto de miocardio o una angina de pecho, enfermedades del músculo del corazón, enfermedades de las válvulas cardíacas o una arritmia como la fibrilación auricular.

Prevención: Practicar deporte y estar atento a la frecuencia cardíaca. Es recomendable tomarse la tensión regularmente para detectar con antelación los posibles cambios que puedan alertar de un episodio de IC. Alejar de la alimentación la sal, las grasas y el alcohol. No fumar y controlar enfermedades relacionadas como la diabetes, el colesterol o la obesidad. Ojo a los cambios de peso, pueden indicar retención de líquidos, un síntoma común de la IC.

Detección precoz: A veces el doctor podrá detectarla con una exploración del corazón, auscultación de los pulmones y palpación del abdomen y piernas. Pero en la mayoría de los casos serán necesarias otras pruebas como las de esfuerzo en una cinta rodante, un electrocardiograma, una ecocardiografía o una analítica completa de sangre.

 

Enfermedades crónicas de las vías respiratorias inferiores (15.486 muertes)

Son enfermedades crónicas de las vías aéreas y otras estructuras del pulmón. Algunas de las más comunes son: asma, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, enfermedades pulmonares ocupacionales, e hipertensión pulmonar. La enfermedad de las vías respiratorias inferiores, fundamentalmente la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), fue la tercera causa principal de muerte en Estados Unidos a principios de esta década.

Se refiere a un grupo de enfermedades que causan el bloqueo del paso del aire y problemas vinculados con la respiración. Incluye el enfisema, la bronquitis crónica y, a veces, el asma.

Prevención: Se debe evitar la exposición al humo de tabaco y a los contaminantes presentes en el hogar, lugar de trabajo, etcétera. Estas sustancias presentes en el aire pueden irritar, inflamar o destruir tejidos del pulmón. Es muy aconsejable lavarse a menudo las manos, ya que de esta manera evitaremos que se propaguen el 80% de las enfermedades respiratorias infecciosas comunes.

Detección precoz: Detectar estas enfermedades de forma temprana puede cambiar el curso y su avance. Se puede usar una simple prueba, llamada espirometría, para medir la función pulmonar y detectar la EPOC en los pacientes con problemas respiratorios.

 

Alzheimer (15.202 muertes)

Es una enfermedad mental progresiva caracterizada por una degeneración de las células nerviosas del cerebro y una disminución de la masa cerebral; las manifestaciones básicas son la pérdida de memoria, la desorientación temporal y espacial, y el deterioro intelectual y personal. Además, es la causa más frecuente de demencia. Según la Fundación Pasqual Maragall, más de 45 millones de personas en el mundo padecen esta u otras formas de demencias.

Prevención: Se sabe que es una enfermedad de larga duración que empieza a producir daños en el cerebro hasta 15 o 20 años antes de que se manifiesten los primeros síntomas. Los estudios demuestran que no es la vejez sino la hipertensión, la diabetes y la obesidad los factores de riesgo que aumentan las posibilidades de padecer enfermedades cardiovasculares. El ejercicio moderado, la dieta y no fumar son, por tanto, claves en la prevención. Todo lo que es bueno para el corazón también lo es para el cerebro.

Detección precoz: Al ser un tipo de demencia se aplicaría lo explicado anteriormente en el apartado de esas patologías.

 

Enfermedad hipertensiva (12.560 muertes)

El corazón ejerce presión sobre las arterias para que conduzcan la sangre hacia los órganos, es lo que se conoce como presión arterial. La presión máxima se obtiene con cada contracción del corazón y la mínima con la dilatación. La hipertensión arterial se traduce en la elevación de los niveles de presión arterial de forma sostenida.

Prevención: A las recomendaciones de vida sana que excluye el tabaco y el alcohol se le puede unir el tratamiento farmacológico. Es fundamental tomar la tensión arterial desde los 14 hasta los 40 años cada 4-5 años, a partir de esa edad, cada dos años.

Detección precoz: No produce síntomas y puede pasar inadvertida. Es más frecuente a partir de los 40 años aunque puede aparecer antes. Suele estar relacionada con una predisposición familiar aunque no siempre.

 

Cáncer de colon (11.406 muertes)

Es la enfermedad que se desarrolla debido a que la mucosa del colon contenida en un pólipo evoluciona por diferentes causas hasta convertirse en un tumor maligno. Normalmente las células malignas están localizadas en la parte intermedia y más larga del intestino grueso.

Prevención: El sobrepeso o la obesidad aumentan el riesgo de padecerlo. Esta asociación parece mayor entre los hombres. Está recomendada la actividad física. La alimentación debe estar basada en el consumo de frutas, verduras y alimentos integrales y evitar los alimentos procesados y las carnes rojas. El alcohol y el tabaco son otros de nuestros enemigos si queremos prevenir esta patología.

Detección precoz: Los estudios indican que la detección precoz del cáncer colorectal mediante la detección de sangre oculta en las heces aumenta las posibilidades de curación o la de disminuir la mortalidad de este tumor. La prueba no es perfecta y no detecta todos los cánceres, por eso es necesario estar atento a las molestias (sangrado en las deposiciones, cambios en los hábitos intestinales durante más de 6 semanas o dolor abdominal).

 

Diabetes mellitus (10.222 muertes)

Se produce cuando el páncreas no puede fabricar suficiente insulina o cuando ésta no logra actuar en el organismo porque las células no responden a su estímulo. La falta de insulina provoca una hiperglucemia crónica, es decir, un aumento de la glucosa en sangre por la alteración del metabolismo de los hidratos de carbono. Esto conlleva deterioro de órganos y sistemas, y puede llegar a provocar el coma o la muerte. Es un factor de riesgo cardiovascular. Una de cada 11 personas en el planeta padece diabetes.

Prevención: Es importantísimo que se lleve un control del peso y de la alimentación. Es necesario controlar el nivel de glucemia en sangre con análisis periódicos. El ejercicio es la manera más eficaz de prevenir esta enfermedad. Los consejos referentes a la dieta serían: Ingerir alimentos integrales, frutas y verduras. Limitar la sal, el alcohol y las grasas, y controlar los alimentos con alto contenido en azúcar y los hidratos de carbono. Se recomienda comer varias veces durante el día en porciones pequeñas.

Detección precoz: Los primeros síntomas que se suelen dar con más frecuencia en la diabetes son: la sed, el aumento del apetito, la pérdida de peso por razones desconocidas y una emisión excesiva de orina.

La prueba para detectar la enfermedad previamente a ningún tipo de síntoma se realiza controlando los niveles de azúcar elevados en la sangre. El valor normal del nivel de glucosa en la sangre de una persona que no ha ingerido nada durante 12 horas es de 100 miligramos/dL.

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