Las ventajas de la cifoplastia para tratar fracturas vertebrales

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18 enero 2020 0 Comentarios

La cifoplastia: Una revolución en el tratamiento de las fracturas vertebrales

La cifoplastia percutánea ha supuesto un gran cambio en el tratamiento de las fracturas vertebrales, sobre todo, en las personas mayores, ya que la osteoporosis es la causa más común de este tipo de roturas. En estas edades avanzadas ni siquiera es necesario un traumatismo, sino que la mala calidad ósea provoca que las vértebras se aplasten.

En España 3,5 millones de personas padecen osteoporosis, según datos de la Organización Mundial de la Salud. Además, el número de fracturas por fragilidad asciende a 100.000 y, en concreto, las vertebrales tienen una incidencia tres veces superior a las de cadera.

¿Cómo se realiza la cifoplastia?

El objetivo de la cifoplastia es la introducción mediante una aguja de un globo dentro del hueso para posteriormente inflarlo y restablecer la altura previa de las vértebras y corregir el doloroso aplastamiento.

Para realizar esta operación el doctor realiza una incisión en la espalda y gracias a imágenes de radiografía deposita el globo en el punto exacto.

Una vez que el globo está bien colocado, ese espacio se rellena con una especie de cemento (polimetilmetacrilato) para evitar un nuevo colapso futuro y, por consiguiente, una recaída. La intervención puede llevarse a cabo mediante anestesia local o general.

¿Qué ventajas posee la cifoplastia con respecto a otros tratamientos?

  • El uso de esta técnica mínimamente invasiva acelera de manera significativa la recuperación del paciente para que retome su vida normal. Puede regresar a su domicilio por su propio pie en 24 horas.
  • La desaparición absoluta del dolor causado por la fractura de columna. Esto se consigue al estabilizar la vértebra y restaurar la altura perdida a causa de la fractura.

¿Qué riesgos asociados conlleva este tipo de técnica?

Si pusiéramos en una balanza los beneficios y los riesgos de la cifoplastia, los primeros pesarían mucho más que los segundos. Al tratarse de una técnica mínimamente invasiva las posibles complicaciones que conlleva este procedimiento son mínimas.

Aun así, se resumen en:

  • La anestesia siempre acarrea riesgos ya que puede provocar una reacción no deseada.
  • Pequeño riesgo de fuga del polimetilmetacrilato que podría acabar en un sitio no deseado o que comprimiera la médula espinal.

 

 

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