Los ocho alimentos más adictivos que no puedes parar de comer

Blog Ochoa

Home / Blog Ochoa / Blog Ochoa / Los ocho alimentos más adictivos que no puedes parar de comer

12 febrero 2020 0 Comentarios

Los ocho alimentos más adictivos que no puedes parar de comer

Existen estudios científicos como los del Scripps Research Institute que aseguran que ciertos alimentos pueden llegar a convertirse en adicciones tan potentes como la heroína o la cocaína. De hecho, está probado que la comida puede desencadenar un nivel de dependencia similar a estas drogas si no se siguen unos hábitos saludables de consumo. En este artículo os mostramos los alimentos más adictivos.

De la misma forma que esas sustancias estupefacientes, las grasas y, sobre todo, el azúcar, son capaces de activar el sistema límbico, la zona cerebral que regula las emociones, el hambre, la memoria y los instintos sexuales. Hablando claro: nos provocan placer al engullirlos.

Pero hay más. Otro síntoma relacionado con la ingesta de alimentos adictivos tiene que ver con la tolerancia. Las personas que los consumen en abundancia provocan que su cerebro deje de generar sensación de saciedad, por lo que cada vez necesitan mayores cantidades para sentirse satisfechos.

¿Cuáles son los alimentos más adictivos?

La pizza

Llega el fin de semana. No hay ganas de cocinar y sí de ver el partido con algo sabroso entre las manos. La solución está en el congelador a 20 minutos de horno de distancia. La pizza es la solución perfecta para llenar la barriga de una forma rápida y sabrosa. Eso sí, ¿nos hemos preguntado alguna vez por qué? El motivo es sencillo, a los seres humanos nos atraen las comidas ricas en hidratos de carbono refinados y las grasas. Son los alimentos que más rápidamente consiguen provocarnos en el cerebro una sensación placentera y de recompensa. ¿Qué significa eso? Pues que recibimos a cambio una buena dosis de dopamina y euforia que refuerzan ese comportamiento.

Patatas fritas

La culpa de que la mayoría de la población sea adicta a esta antiquísima receta la tienen los endocannabinoides que producen sensación de bienestar. Pero eso no es todo. Además, según el estudio publicado en la revista ‘PNAS’, este tubérculo nos incita a comer más grasas para obtener placer. Otro inconveniente que debemos tener muy en cuenta a la hora de ponerlas sobre la mesa es la ingente cantidad de aceite que absorben al freírlas por culpa del almidón. Para rematar, recientes investigaciones relacionan la acrilamida -componente químico que se genera de forma natural en alimentos que contienen almidón durante su proceso de cocinado a altas temperaturas y con poca humedad- con el cáncer.

El helado

En España se consume alrededor del 3,5% del total de helados del planeta. Son pocos los que se resisten a las bondades de esta receta con múltiples sabores y texturas y que tiene, una vez más, a los azúcares y las grasas como protagonistas. Se trata de uno de los alimentos más dulces que nos generan un placer inmediato al engullirlos y que dejan en nuestra mente el deseo irrefrenable de volver a consumirlos a corto plazo para sentir de nuevo esa satisfacción. Uno de los problemas más graves que producen en nuestro organismo es la alteración de la percepción del dulzor. Eso quiere decir que, si acostumbramos a nuestro paladar a degustar productos altamente azucarados, los alimentos naturales como las frutas dejarán de tener sabor.

El chocolate

El chocolate es un alimento tan adictivo que su poder se ha llegado a comparar con la morfina. Los antiguos aztecas ya sabían de las bondades del cacao para mejorar el flujo sanguíneo y disminuir la presión arterial. También se le otorgan otras virtudes como la capacidad para rebajar el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares. Aunque no es oro todo lo que reluce en relación al chocolate. La clave está en su capacidad para provocar la liberación de encefalina, una sustancia química natural que genera en el cerebro una sensación de placer parecida a las del opio. Su efecto relajante es equiparable, y tan estimulante o más, que el sexo.

El queso

El queso es uno de los alimentos a los que más atención hay que dedicarles por su gran cantidad de calorías. Está compuesto en un alto grado por grasas y es por este motivo por el que no podemos parar de añadirlo a nuestros platos de pasta, pizza, ensaladas o algún que otro entrante. La culpa de nuestra adicción a este alimento lácteo la tienen las casomorfinas, sustancias que provocan un inmenso bienestar y que estarán presentes en mayor cantidad cuanto más curado sea el queso.

Las hamburguesas

Como ya hemos comentado, los platos ricos en grasas y azúcares causan cambios bioquímicos en el cerebro muy parecidos a los que provocan algunas drogas. Muchas personas se vuelven completamente adictas a la comida basura y cuando intentan retomar una dieta equilibrada les resulta prácticamente imposible. Los efectos son la obesidad y, por consiguiente, patologías cardiovasculares graves. Uno de los culpables de nuestra adicción a este producto es el temido glutamato monosódico, una sustancia aromática en forma de sal concentrada que potencia el sabor. Por otro lado, salsas como la mayonesa y el kétchup aumentan significativamente el número de azúcares y grasas de cada ración de este popular bocadillo de carne.

Las tartas

Una tarta no es más que un montón de carbohidratos de absorción lenta con índice glucémico elevado. Esto significa que el cuerpo digiere los azúcares a la velocidad de la luz y luego ese subidón de energía nos abandona. No todos los azúcares de absorción rápida son perjudiciales. Un ejemplo es la fruta, ya que su gran cantidad de fibra consigue frenar la subida de glucemia. Este dulce típico de muchas celebraciones debería quedarse en eso: un alimento para ser disfrutado de manera esporádica y sin pasarse en las cantidades.

Las galletas

En principio una receta que se elabora con huevos, harina, mantequilla, sal y azúcar no parece la menos saludable y, sin embargo, también es un alimento que debería salir paulatinamente de nuestra dieta semanal. El problema reside en las grasas y las harinas refinadas con las que se fabrican. Es muy frecuente que sean usadas a modo de desayuno de los más pequeños, aunque ese aporte de azúcar extra no es nada beneficioso para su desarrollo. Se recomienda sustituir estos productos industriales por galletas caseras que contengan azúcar integral o miel y harinas integrales ricas en fibra. Si los más pequeños participan en la elaboración, pasaréis un rato divertido en la cocina y su salud os lo agradecerá.

Comparte esta noticia

Deja un comentario