Rizoartrosis: artrosis de la articulación | Hospital ochoa en Marbella

Tratamiento de la patología degenerativa de mano y muñeca: Rizoartrosis

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Tratamiento de la patología degenerativa de mano y muñeca: Rizoartrosis

La rizartrosis, artrosis de la articulación del primer metacarpiano con el hueso trapecio (base del pulgar) es considerada como la patología degenerativa más inhabilitante en las articulaciones de la mano y muñeca. Se puede presentar como un proceso patológico primario o como consecuencia de lesiones articulares preexistentes, siendo la rizartrosis primaria, de razón desconocida, la más frecuente.

La importancia de esta patología radica en el déficit funcional que ocasiona y en su elevada frecuencia, puede ser causa de incapacidad sociolaboral de carácter crónico y tener una importante repercusión en las actividades de la vida cotidiana.

Por otro lado, la articulación trapeciometacarpiana (TMC) es una de las localizaciones de la mano más comunes de la artrosis en mujeres postmenopáusicas. El 33% de este grupo sufren un cuadro doloroso. Los hombres la padecen menos, siendo 1 de cada 10 mujeres. Por lo tanto, la rizartrosis es un proceso que afecta fundamentalmente a mujeres, siendo además el que más procesos quirúrgicos origina.

Los síntomas que presenta el cuadro clínico, son de un dolor en la base del pulgar que se extiende hacia el antebrazo, y se pronuncia al realizar determinadas maniobras, lo que ocasiona pérdida de fuerza e incapacidad funcional y en determinados casos una deformidad del pulgar.

Para confirmar el diagnóstico es importante realizar una exploración radiológica que nos ayudará a evaluar el grado de afectación del trapecio y confirmar la necesidad o no de tratamiento quirúrgico. El procedimiento tiene el objetivo de hacer desaparecer el dolor, restaurando a su vez el movimiento del dedo y lograr una estabilidad que permita al paciente poder utilizar el dedo para hacer pinza y empuñar con presión.

Existen varias técnicas que se emplean para tratar la rizartrosis pero tres  de ellas son  las que se utilizan con mayor frecuencia: la artrodesis trapeciometacarpiana, la artroplastia de interposición-suspensión dinámica, y la artroplastia de sustitución con prótesis total.

Artrodesis TMC

Consiste en eliminar las superficies articulares alteradas del trapecio y del primer metacarpiano, fijándolas en posición adecuada. Se utilizará una férula para que la fijación sea segura y estable.

Sus principales desventajas son la pérdida de la movilidad articular, la incapacidad para aplanar la palma de la mano y la falta de destreza en los movimientos finos.

Artroplastia de interposición-suspensión dinámica

Esta técnica intenta evitar complicaciones que puedan producir un implante, y a su vez proporcionar una buena estabilidad al hueso del dedo. Se basa en la realización de plastias con tendones que rellenan la cavidad que resulta de la extracción del trapecio. (dibujo del trapecio indicando como se llama cada parte)

Las principales ventajas a destacar son la mejora importante de la movilidad del dedo y la recuperación de fuerza del pulgar para realizar en pinzas y empuñaduras.

Artroplastia de sustitución con prótesis total

Esta técnica consiste en reemplazar de forma total los dos componentes de la articulación. Produce una estabilidad en la base del primer metacarpiano manteniendo el movimiento de la articulación muy cercano a la normalidad.

En un estudio realizado en EEUU se trataron 196 dedos con esta patología, se comprobó que el 53% de los pacientes no tuvo ningún dolor post-operatorio. El 32% mostraron una clara mejoría con algún dolor ocasional. El 12% obtuvieron mejoría en su sintomatología en reposo. Y solo 3 pacientes continuaron con dolor después de la cirugía. La recuperación post-operatoria no supera las seis semanas de inmovilización.

Todas las técnicas quirúrgicas que se emplean en el tratamiento de la rizartrosis se caracterizan por ser tratamientos no invasivos que hacen que el paciente no supere las 24 horas de estancia en el post-operatorio.  Este tipo de procedimientos se realizan en quirófanos preparados para realizar CMA (Cirugía Mayor Ambulatoria) de los que ya dispone la CLÍNICA OCHOA.


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